Y allí, con mi silueta confundida
entre la tierra, el mar y el cielo
quise gritar al sol que se escondía
un brillo nuevo,
quise dibujar en las nubes
el corazón de un sueño,
quise pedir a la luna que asomaba
la esperanza de un mañana

Y allí
mis ojos cantaron,
mis labios soñaron,
mi alma brillo.

Y allí
sabía que habría un mañana,
que el camino seguiría,
que las piedras volverían
pero sus recuerdos
se los llevo 
grabados en los poros de su piel.

Y allí
fue feliz !!!

María Glez. Méndez

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