Dejar las maletas,
no hace falta equipaje.
Dejarlas, con los papeles rotos
cuál persona arrancada de por vida
de las entrañas, de una niña.
Cuál cuadro feliz, lleno de tinta.
Dejarlas, junto al cuerpo también vacío.
Y marcharse…
Quebrar la agonía de un beso…
De un recuerdo que se adueñó de los ojos
del desvelo, y de la vida.
Crees que se pueda estar más lejos,
cuándo se está tan lejos?
Crees que el abismo,
tenga olor a olvido?
A dónde vas? grita la sangre…
Se enreda todo en esta piel marchita
Agrietados los recuerdos en la piel, duelen.
Y llegan heridas las palabras a los huesos…
Y no hay respuesta.
No voy a ninguna parte, silba el tiempo.
No hay camino.
No hay cielo.
No hay esperanzas.
Me las había inventado todas…
Nunca estuvieron.
Sí, creo que alguna vez sí estuve.
Ya no… Ya no hay forma, que no sea gris
ya no hay sonido que no sea grito.
El viento entró a mis ojos náufragos
Y se detuvo el sol…
Y las olas me ahogaron, sin resistencia.
Tienen una tormenta aquí adentro,
cual sentencia…

Espió una fecha en el calendario de mi memoria
Los números se enredan con tanta sangre.
De nada sirve decir, que no quería
Que me duele la herida, hasta hoy en día.
De nada sirve llorar, ni siquiera sirve para aliviar…
y todo este marchito tiempo
es lo único que tengo, lágrimas
lágrimas cuándo sonrió
lágrimas cuando camino
lágrimas cuando no quiero llorar
lágrimas cuando lloro
lágrimas en silencio
lágrimas en ausencia
lágrimas en verano
lágrimas en gritos
lágrimas en invierno
lágrimas con sol
lágrimas con lluvia
lágrimas con tiempo
lágrimas sin tiempo
lágrimas en vocales
lágrimas en consonantes
lágrimas en versos
lágrimas, que no existen
más que aquí adentro…
Lágrimas que nadie va a llorar…

Marcharse,
Cuándo la tristeza es tanta
Cuándo la memoria no avanza
Cuándo el frío es eterno
Cuándo el asco consume
Cuándo ya nada importa
Ni siquiera vivir
Ni siquiera morir…
Silencio… La noche grita!

Fran Nicolle León Riveros

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