Ave

Perseguí el ruido de los pasos
dormidos en la reminiscencia del tanatorio
de las cenizas esparcidas en mi mente.
Las cartas revoloteaban alrededor del azar
de la vida y los disfraces de rostros pintados
acompañaban el silencio de la urbe
que se llevó la risa.
Los espacios cremaron las palabras
y el concreto selló la hiriente mueca
de los tahúres de la la rueda
que mareó las pasiones..
La ruleta no soportó
la demencia de las ausencias
quiso acompañar los osarios
que cubrían los tules del ayer
con el mutismo de la lluvia
que cae sobre el césped exánime.
Escucho una voz húmeda de rondas
acaricio la faz etérea de huesos blandos,
bordeada de violetas solitarias
cabizbajas como el silencio
del ave sin plumas congelada de tiempo ,
horadando las espinas de la caverna
de las horas que crispan los sueños,
enredados entre los dedos fríos.
Recorro el tiempo oloroso a eternidades
un ave pequeña merodea el hipogeo azul…


Mariela Lugo

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