Nada... después de tanto, nada

Soy el viento que recuerda las horas de tu pelo
Soy el musgo enredado en los tiempos desde que te fuiste.

Nada pasa, todo se queda arropado en alguna parte.
Pero si es cierto…
Quieres decirme ¿dónde te quedaste?

Hubo una lluvia de pinceles
y en tus manos se quedaron para siempre
los colores de mi cuerpo…

Una agonía eterna murió ayer.
Mi cuerpo aprende una nueva forma de bailar.

Tus ojos fueron los que se cegaron
Los míos siguieron viéndote

Una alborada…
Aunque ahora hay minutos
Minutos
Que no dicen nada.

Fran Nicolle León Riveros

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