Luna Fértil, amor nacido

Luna fértil; amor nacido.

Esa noche las
palabras
compitieron con el recuerdo,
comprendieron el momento
de aferrarse al sentimiento;
no pudieron los añejos
borrarme tu reflejo.

Reflejo que nace en las ansias
del deseo reprimido
que se
baña con la aurora,
de labios humedecidos
que se entregan a la
pasión
de tus ganas y las mías;
reflejo de sentimientos
que las sábanas
abrigan.

Esa noche las estrellas
brillaron en el
cielo,
impidieron que la luna
perdiera sus sueños;
no fueron
movibles
nuestros cimientos.

Cimientos construidos
más allá
de la distancia,
forjados en nuestros sueños
de dos amantes
soñando;
fundiendo sus cuerpos en fuego
volando con alas propias
donde
les gana el deseo.

No quedaron huérfanos
los fugaces
cometas,
nada consiguió el Big Bang
que se instaló en la tierra;
sobre
el campo del amor
fue más fértil
el surco que la
huella.

Con la fuerza con que nace
donde ha muerto algo
vivo;
desterrando dudas y espinas
que se ocultan en la bruma.
Amor que
cultiva la tierra,
en el cuerpo y en el alma.

En la
mañana el labrador
regó con esmero y amor
las semillas en la tierra
reposadas,
hizo fuerte su tallo y bella la flor
para que los frutos
entreguen
su más dulce y puro sabor;
por la tarde en su huerta
cultivó
sus sueños de amor.

La tierra, mientras sentía
el fuego que
la invadía
se entregó a su labrador,
dejó cultivar sus sueños
en las
manos del amor;
con la pasión en la sangre
que la luna les
brindó.
Tierra y labrador unidos
se entregaron al
amor.

Loreley J. Acosta Silveira & Chiesa
Guillermo Daniel.
6 de Agosto de 2011.
Dueto nº 003.

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