Llévame a abrazar el canto del amor incrustado en mis cabellos cansados. las veredas dibujan la paz de los silencios afectivos, allí encuentro tu voz danzarina como el aire azul de las tarde que guardan el grito de llamado en la estancia anciana. 

No respondas, sé tu respuesta; te sigo esperando en cada detalle de la sombra etérea de la tarde anaranjada de mis sueños. no temas tu mano se aferra a la mía y corremos tras la fantasía de armar cuadritos de azúcar y construir un castillo azul....

Mariela Lugo

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