Amiga mía

Somos islas.
Y me empecino en querer formar un continente con las islas.
Intercomunicarlas, vencer las soledades, rellenar los abismos,
poner puentes sobre los océanos, zurcir las roturas…
¡Todos dicen que necesitan de los otros!
¡Todos andan pidiendo compañía!

Pero son tan poquitos los que se acercan,
los que toman de veras tu mano extendida,
los que brindan, los que se atreven a recibir…
Sé que a esta hora, por ejemplo, a esta hora
en que no puedo dormirme, estas despierta.
Que miras, como yo, una película en un canal de cable.
Que mientras miras la película pensás en otras cosas,
porque no podes concentrarte:
la soledad es desconcertante, aburrida, rutinaria,
una cárcel sin puertas ni ventanas, sin relojes,
sin voces, sin palabras.
Pero si te llamo atenderás el teléfono con voz de sobresalto,
dirás que estabas dormida o atenderás
como si recién llegaras de la calle y mentirás
“me encontrás despierta porque acabo de entrar,
fui a cenar con Fulanita (que no conozco);
¡lo pase tan bien!”.
¡Basta!
Si querés ser mi amiga, no me mientas.
No repitas jamás lo que te confío.
No te disfraces.
No te avergüences.
No te reprimas.
No te exijas.
No te presiones.
No te marchites.
No dejes de pedirme lo que necesites.
No te calles lo que sientas.
No te asustes de proponerme cosas locas
que parezcan chiquilinadas:
Sí, yo escribiré tu carta de amor.
Le preguntaré al amigo de un amigo
si ese tipo que te gusta piensa en vos.
Llamare por teléfono a quien me digas
para decirle lo que quieras que le diga.
NO te juzgaré.
NO me asustaré de nada que me cuentes.
Te querré aunque seas tan tonta
e imperfecta como yo.
Pero eso sí: jamás me mientas.
Porque lo único que hace verdadera la amistad
es no mentirse, nunca, nunca, nunca.
No traicionar por nada la confianza absoluta
que pongo en vos, que podes poner en mí.

Poldy Bird
De su libro “PASA UNA MUJER”.

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