Vacías, poco a poco, como las ramas de este árbol
se quedaron las ideas de mis entrañas
ante el amanecer del otoño de la vida

Otoño que se arraiga a las raices de mi ser
a destiempo,
sin ser invitado,
pero, ¿ cuando dijo el otoño
que era necesaria una invitación ?

Otoño que nubla el sol
de aquellas esperanzas dormidas,
de aquellas palabras ahogadas,
de aquellas caricias guardadas,
de aquellos ojos aún llenos de vida.

Otoño que se apodera
poco a poco
del ser de mi Ser.

María Glez. Méndez.

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