Sentado frente a la chimenea,
su pipa a punto de terminarse,
su libro preferido entre las manos
Viendo pasar el mundo
a través del cristal empañado
Sintiendo como su vida
se le consume
como las brasas que arden el fuego

Esboza una leve sonrisa, recordando
sus juegos de infancia,
sus sueños de adolescente,
sus ilusiones cuando se enamoro por primera vez

Una lágrima se desliza por su mejilla,y ,
le devuelve a la realidad
de la soledad que anida en su alma

María Glez. Méndez.

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