Quisiera brindarle
al viento, las penas de mi mente
que se las lleve envueltas en su tormenta,
al sol, las lágrimas de mi alma
que las seque con el calor de su fulgor,
a la luna, aquellos sueños inconclusos
aparcados en el iris de mis días.

Quisiera brindarle
al ayer, el desvelo de noches
entre palabras amargas
ahogadas en mi garganta,
al hoy, los sinsabores inciertos
de aquellas melodías apagadas
en el pentagrama de la vida

Quisiera brindarle
al mañana, la certeza incierta
de un quizá ...

María Glez. Méndez.

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