La sombra de la madrugada

Ahora que has llegado silencioso,
entiendo tus pasos cortos.
Llegaste cuando el cansancio había dormido mis sueños,
quisiera arrullar los detalles izquierdos de mi vida,
en ese lugar, apagaste los destellos de luz
 y la sombra invadió mi madrugada.
 Nada ha vuelto a ser igual
Los pasos zafios se entrelazan
con la incoherencia del andar
Y la madriguera ceñida de sombras.
Son parte de un hoy que duele con el láser punzante de las mañanas.
Has vuelto, te creí perdido en el marasmo de la soledad
pero en algún lugar de tu maldad me llevas atado
para marcar cada herida que sucumbe ante la otra.
Las salmodias se oyen a lo lejos,
el mes bullicioso viste sus galas.
Tú vestiste de silencio mis sombras…

Mariela Lugo

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