Sabías que no esperaría esa llamada
porque su tiempo no se detenía,
la prisa embargaba su corazón
por palabras de amor que
no llegaste a tiempo de pronunciar
Busco su reflejo en otros ojos
Depositó sus besos en otros labios
Posó sus manos sobre otra piel
Amaneció en otros brazos

Tu luz se apagó
entre noches de luna sin brillos,
ante la soledad de aquellos amaneceres
Tu tez se secó
entre lágrimas de impotencia
derramadas en el silencio de tu almohada
Tus palabras se ahogaron
en el fondo de tu garganta
sin ser pronunciadas

Tu tiempo se lo llevo,
aquel reloj
que no dejó de marcar las horas
sin darte tregua,
aquel papel
que te dijo que tus días
ya no te pertenecían

Y así
tu vida se difuminó
sin el color de sus palabras de Amor ...
rompiéndote el alma,
desgarrándote el corazón ...

María Glez. Méndez.

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