Quedemos claros, nada te debo, nada me debes.
Olvidaré el día en que te fui, en que mi soy me abandonó...
Perdonaré el rencor que sembraste en mi memoria,
Y desconoceré tus caricias vestidas de puños.
Te quito el poder de acribillar mis días, de llorar mis sonrisas,
De sepultar mi vida...
Entierro ese amor dolido, y, vuelvo habitarme...
Ya no eres, ya no serás...
Me sanaré, no existirán esos días, que eran noches
Y esa incertidumbre, de cómo saberme libre, libre de ti...
Me recordaré, me llamaré nuevamente mi nombre,
Y de las cenizas que me hiciste, resucitaré,
Renaceré, y seré nuevamente yo, yo amando mis días,
Luchando mis sueños, pintando de colores tus tonos grises.
Te dejo, para serme, para saberme mía,
Para dibujar en tus barrotes mis alas...
Y volar... volar lento, disfrutando de este paseo que llaman
Vida, y que tú, dibujaste como muerte.
Me abrazo, me libero, me amo... Me vivo, me existo...
Que mi camino esté lleno de rosas y tú, sientas mi aroma en el olvido.
Beatriz Fonnegra

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