Ofrezco

Ofrezco todas y cada una de mis lágrimas y de mis sonrisas, así como el dolor intenso que me desgarra el corazón y la alegría que albergo en mi alma por este sentimiento, también mis amaneceres fríos en total soledad y mis ocasos cansados después de la jornada diaria, los frutos de mi trabajo y los tropiezos que tenga durante el día, igual ofrezco mis debilidades que me arrinconan y las fortalezas que me van levantando de a poco, lo ofrezco todo por este amor que siento por ti.

Ofrezco la sal y la miel que destila mi cuerpo, mis ojos abiertos y a todo aquello que mi mirada no alcanza a detectar, mis frustraciones y mis éxitos, mis tristezas y mis alegrías, mis recuerdos más bellos, y los que aún me producen llanto, las ilusiones en mi futuro, ofrezco mis plegarias cada noche por ti, y mis agradecimientos cada mañana por que existes, también estás letras donde plasmo a diario mi sentir, lo ofrezco todo por este amor que siento por ti.

Ofrezco mis caricias y mis manos cerradas, mis gozos y mis decepciones, mis soledades y los días en compañía, mi desierto y mi playa, mi canto y mi silencio, y cada una de las palabras que salgan de mi corazón, ofrezco mis pensamientos y mis reacciones, mi nación y mis colores, mi lógica, mi sensatez y mis absurdos, mi arcoiris y mi lluvia, mi sol y mi luna, mi resplandor y mi oscuridad, ofrezco de manos abiertas todo lo que soy, lo ofrezco todo por este amor que siento por ti.

Ofrezco mi infancia y mi madurez, mi primer zapato y mis pies descalzos, mis caminos andados y los que me faltan por recorrer, mi semilla y mi flor, mis abrazos, mi ternura, mi soberbia y mi orgullo, mi voz clara y fuerte y mi timidez, mi seguridad ante el mundo y mi intimidación frente a ti, mis entrañas, mi nombre, mi verano y mi invierno, mi juventud, mi madurez y mi inconsciencia, con el alma abierta y el corazón en la mano, lo ofrezco todo por este amor que siento por ti.

Ofrezco pues, mi vida por entera, para ti, para que si en pareja no podemos ser felices, alcances tu, al menos, la dicha, y no es que yo sea feliz sin ti, pero me basta saber que estarás en plenitud para consolarme de tu ausencia, pero mientras eso no suceda, no me pidas que renuncie a ti, porque la mitad del resto que me falta de vida para vivir contigo la otra mitad, y te juro, mi amor, que a cada respiración, te estaré ofreciendo lo mejor de mi.

BR


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