Sentir la soledad
postrada en el reverso de tus zapatillas
Notar la distancia
aprisionando cada surco de tu piel

Comer las palabras
ahogadas entre los dedos de tu vida
Beber las lagrimas
derramadas en la oscuridad de la noche

Sonreír a desgana
entre los amaneceres de cada negro día
Caminar sin fuerza
con los zapatos de esa sombra sin dueña

Vivir en la distancia
de un hoy sin ayer,
de un hoy sin mañana
Vagar errante ...
en un mundo vacío ...

María Glez. Méndez.

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