Nadie sabrá donde está

Escondí la flor de los pétalos tibios,
cuando la bruma intranquila 
humedecía mis ojos,
lágrimas tenues, de angustia lejana,
borraron mi risa, silente, ahumada.

Las hogueras sordas de tantas mañanas,
bordaron camino de rosas dejadas
habían olvidado tu paso, tu prisa.

Se había hecho tarde, no existían palabras,
las derroché todas de tanto nombrarlas.
eran los signos de la espera eterna, 
mi frágil figura solo era pavesa.

Cuando te encontré, solo me mirabas
en la oscuridad de la estancia desierta, 
sintió gran tristeza, mi flor incolora, 
que aun guardo celosa con las caracolas.

Escondí la flor de los pétalos tibios
ya nada, ni nadie oirá sus quejidos.....

Mariela Lugo

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