Historia sin hojas

La luz solo quebró las tinieblas
que una vez vi en ti.
La sombra corrió despavorida al ver arder la morada de los sueños.
Solo tu voz subsistió en las cenizas
olorosas a espinas truncas
del vergel de rosas tristes.
Quedó atrás el ruego de amor
abatido de siluetas incoloras.
La brisa no persiguió
las huellas de las mentiras.
El sol opacó su brillantez
ante el suburbio camino del destierro.
La adversidad silenció los gemidos
nocturnos que otrora albergaron
las sonrisas de copas azules.
La ausencia llenó la tapia de sinsabores
vestidos de gris claro.
La lluvia anegó el césped
de las veredas solitarias.
El ocaso matizó de colores tenues
el paisaje que creí
haber pintado con esmero.
Era el final de la historia sin hojas…

Mariela Lugo

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