Inevitable

Inevitable es no decir tu nombre antes de cerrar mis ojos para dormir, y lo es también que sea a ti a quien dirija las primeras palabras del día, abrazar mi almohada simulando que eres tú, e irte platicando en mi mente, durante mi recorrido al trabajo, mirar al cielo y pedir con toda mi fuerza y fe que me escuches, que me tengas presente, que pienses en mi, aunque no con tanta frecuencia, inevitable es tenerte siempre en mi mente, porque estás dentro de mi corazón.

Inevitable es intentar hacer cosas que antes parecían imposibles para demostrarte que no hay nada de lo que no sea capaz por ti, amarrar el aire con hilos de oro, y meter en tela de nube más de un kilo de polvo de estrellas, si es eso lo que tu quieres, subir en una escalera de pétalos de orquídea hacia el cielo y abrazarte fuerte mientras los ángeles nos tocan las melodías que tú prefieras, y le hablamos de tu al Dios que tanto amas.

Inevitable es que una lágrima sorprenda mis mejillas cuando recuerdo lo lejos que estás de mi, que por más que yo fisicamente me encuentre aquí, mi alma se quedó contigo, pero no es lo mismo para ti, ya hasta el vertíce de mis labios reconoce la sal que desprenden mis ojos, y que por más que intento no puedo detener, es una fuga de mi corazón que encontró ahí su salida y que bien sabes, mi bien, que sólo tu puedes reparar.

Inevitable es soñar que pronto podré sentarme a hablar contigo y tener la capacidad emocional e intelectual de transmitirte la verdad de mi sentimientos, que veas en mis ojos la transparencia con la que te hablo y que comprendas, mi amor, de una buena vez, que yo jamás te haría daño, que muy por el contrario, pese a lo que ha sido nuestra historia, yo sigo protegiéndote de los demás y me enemisto con aquellos que quieran hablarme mal de ti.

Inevitable es amarte, como imposible es olvidarte, y para qué querría evitarlo, si es gracias a eso que me aferro al hilo de esperanza de poder estar contigo una vez más, si es por esos recuerdos de lo feliz que he sido que puedo ponerme en pie cada día, si es gracias a ti, que la vida ya ha valido la pena, y es inevitable que Dios me quite la vida algún día, y entonces, podré agradecerle el haberte inscrito en mi historia.

BR

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