Demasiado

Hace años una vez me preguntaste
que cuánto, cuánto te quería,
yo te respondí que demasiado
y tú extrañado reclamaste
que en el amor nunca es demasiado,
que demasiado no bastaba,
que quizás lo que para mí 
era quererte así de mucho,
para ti aún no era bastante
y yo, tomando nota de tu enojo,
con la ternura infinita
que a mi alma le inspirabas,
te miré fijo a los ojos
y te dije que en mi lenguaje
tan pobre y falto de palabras,
demasiado significa todo lo que puedo,
que es quererte hasta el mismo cielo
con pasajes de ida y de regreso
en un inacabable viaje
de caricias y de besos
y que ya nunca lo dudaras,
porque siempre, siempre
yo te estoy amando,
y en mi boca para ti
también hay siempre un te quiero 
esperando para darte
sin que tengas que llamarlo,
aunque a veces tú me hieras,
aunque a mí a veces me duela,
el amarte tanto y no saber callarlo.

María Elena Astorquiza V.


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